¿Por qué los títulos de las películas tienen malas traducciones? 

¿Cuántas veces no nos hemos topado en la cartelera con uno, o varios títulos, que no tienen absolutamente nada que ver con el título original de la película?

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Algunos nos parecen ridículos, otros risibles, otros simplemente nos sorprenden porque ni esforzándonos, nos imaginamos cómo llegaron a él.

Entonces, surge una pregunta. ¿Por qué eligen esas traducciones que (muchos de nosotros) consideramos tan malas?

Primero, ¿Quiénes son los culpables?

El o los responsables de poner el título a una película son los distribuidores de la misma, es decir, los responsables que el productor y agente de ventas han designado para distribuir su material en un país determinado, en este caso: México.

Los distribuidores tienen una sola responsabilidad: vender la película y maximizar sus ganancias y las ganancias de los realizadores, por ello, están autorizados a cambiar el título y hasta el póster de la cinta.

Lo que debemos comprender es lo siguiente, cada país tiene sensibilidades distintas, es decir, lo que funciona en España, no es lo mismo que funcionaría en Italia, ni en Colombia y por su puesto, en México.

En nuestro país, los títulos que más funcionan (según Raúl Aguíñiga, distribuidor cinematográfico) tienen que ver con los siguientes temas o “moods” que buscan los espectadores:

Violencia, Morbo, Sexo y Humor.

Un buen título debe dejar en claro el género de la película, el tono de la misma y dar una pista de la historia, debe ser atractivo y evocativo (emocionalmente) para los asistentes, ya que la mayoría de los mexicanos va al cine sin saber qué película va a ver, generalmente se deciden en plena taquilla y basan su decisión en el póster y por su puesto, el título.

Estos temas, que son constantes en las traducciones de los títulos, son los que en nuestro país, evocan más interés en los cinéfilos.

Un ejemplo, el título de la película Thelma & Louise (Dir. Ridley Scott, 1991) fue cambiado en México por “Un final inesperado”, ¿Qué tiene que ver eso con el título original? Nada, pero evoca al morbo de las audiencias, lo que se traduce en boletos vendidos.

Otros ejemplos que podemos encontrar son:

  • Saw, que terminó siendo “El juego del miedo”
  • Pulp Fiction, que se transformó a “Tiempos Violentos”
  • 28 Days later, que fue bautizada como “Exterminio”
  • 50 First Dates, terminó llamándose “Como si fuera la primera vez”

Existe otra “regla” que utilizan los distribuidores para bautizar sus películas, en caso de que esta haya sido adaptada de un material existente, puede ser un libro, cómic, video juego, etc., se utiliza el nombre con el que bautizaron el material original, el propósito es lograr que el público o “fandom” del primer material, vaya a las salas de cine a ver la película.

Con la llegada de la globalización y la apertura de mercados y contenidos, los grandes estudios han insistido en que sus propiedades conserven el nombre original de la marca, por ello, hace unos años, la primera entrega de Avengers, se bautizó en México como “Los Vengadores”, para la tercera parte se respetó el nombre original; Avengers: Infinity War.

Esto se debe a motivos de mercadotecnia y de venta de todo el contenido alrededor de estas películas, es más barato hacer 10 millones de playeras que digan, Avengers: Infinity War, que hacer un millón así, otro millón que diga “Los vengadores” otro más en Francés, Portugués, Chino, Alemán, etc.

Esto ha sido posible principalmente porque el inglés se ha convertido en una lengua universal y tiene mayor aceptación en los cinéfilos que la que podía tener hace 20 años.

Así que la próxima vez que vayas al cine y te topes con un título que no tenga nada que ver con el original, deberías preguntarte ¿Es la mejor opción para vender la película?

¿Qué otros títulos recuerdas que te hayan sorprendido por la disparidad con el original?

¡Te leemos en los comentarios!

 

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