El amante por Galo Sotres

Fueron necesarios cuatro rounds para que los participantes demostrarán su resistencia y talento ante los retos creativos del primer Torneo de Guión Cinematográfico, Galo Sotres no sólo se probó a si mismo, se hizo acreedor al SEGUNDO LUGAR en esta competencia. Les compartimos una muestra de su talento.

Reto 3 de 11: Imagina una película que trata la historia de amor entre un adolescente y una mujer de la tercera edad. Escribe en prosa de que debería tratarse la subtrama y quiénes son sus personajes.

Salve Reina.

Al principio, el matrimonio entre La Reina Isabel II (segunda) y Felipe de Edimburgo era ideal, pero la magia se acabó cinco años después cuando La Reina descubrió que su esposo le era infiel con una duquesa veinte años menor que él. Por supuesto que La Reina lo enfrentó, pero al ser el máximo símbolo de la realeza, decidieron mantenerse juntos para conservar las apariencias. Sin embargo, la flama se había extinguido y La Reina Isabel y Felipe, no se volvieron a tocar nunca más.

Contrario a lo que el mundo podía pensar, La Reina Isabel II era una mujer real, de carne y hueso, con las mismas necesidades que cualquier otra y por esa misma razón, tomó la decisión de no volverse a enamorar nunca más, pero eso no quería decir que su vida sexual tuviera que compartir el destino del corazón. En 1989, La Reina contrató en secreto a una mujer cuyos servicios consistían en proveerla de muchachos jóvenes de entre dieciséis y diecinueve años para que sostuvieran relaciones sexuales con ella. No importaba la nacionalidad ni el costo, ella estaba dispuesta a pagar lo que fuere necesario para satisfacer el vacío que Felipe le había dejado en el corazón.

Fue en enero de 1996, cuando le informaron a La Reina que un joven de quince años había llegado al palacio para brindarle los servicios correspondientes. Ella se negó por un momento, pues había sido muy estricta en no cometer adulterio con
niños menores de dieciséis años. Pero cuando el joven llegó a los aposentos de La Reina, el flechazo fue instantáneo. En un principio, La Reina Isabel, no podía entender por qué se sentía tan atraída hacia aquella creatura que tenía de frente.

Su nombre era Henry Boujur, un joven de piel negra nacido en Senegal, pero creció en Francia, dónde aprendió a leer y a escribir. Y al parecer, había aprendido también el arte de amar.

La Reina Isabel nunca había sentido tanto al estar con un joven. Henry logró prender aquella llama que se había apagado en el corazón de La Reina hace más de quince años. Ella sabía que Henry estaba con ella por el dinero, pero eso no le importaba, la atracción que sentía hacia el era magnética y de pronto, se sintió como quinceañera nuevamente y lo único que quería, era volver a estar con su joven amante.

Las visitas al castillo fueron cada vez más frecuentes. La flor del amor había renacido en La Reina y esto la volvió descuidada. En uno de los encuentros, las ganas eran tantas, que decidieron amarse en el estudio principal a mitad del día. La princesa Diana entró por accidente y descubrió a La Reina sosteniendo relaciones sexuales con un joven de color, pero Isabel, no se enteró.

Cuando las agendas lo permitieron, La Princesa Diana, solicitó una reunión en privado con La Reina en la que expuso lo que ella había atestiguado y prometió no revelar la información, si ella le permitía divorciarse de su hijo. La Reina accedió. El divorcio se llevó acabo e Isabel continuó su aventura con Henry.

Casi un año después de aquel acontecimiento, La Reina Isabel tuvo nuevamente una reunión con Diana, en la que le solicitó tácitamente que dejara de difamar a la familia real. En respuesta, Diana dijo que lo único que hacía era contar su verdad y que, si la seguían hostigando, iba a hablar con la prensa sobre los encuentros que sostenía con un joven africano de quince años. La Reina se retiró de la reunión inmediatamente y no quedaron en ningún acuerdo. A los pocos días, Diana murió de manera misteriosa en un accidente de autos y ninguna de las personas cercanas a La Reina, que sabían de la existencia de Henry, lo volvieron a ver.  

Por Galo Sotres

Galo Ramón Sotres Morales, 27 años. He vivido toda mi vida en  el Distrito Federal, ahora CDMX. Desde pequeño me han apasionado las historias fantásticas, el cine y la televisión. En ellas he podido encontrar el escape ideal a un mundo de posibilidades infinitas. Empecé a escribir a los 17 años como un pasatiempo y fue hasta los 25 años que decidí enfocarme de manera total en esta actividad. Actualmente trabajo de creativo en una agencia de publicidad y en mis tiempos libres escribo y tomo cursos para mejorar mis habilidades.