El viaje de la heroína 

El héroe de las mil caras de Joseph Campbell y El viaje del escritor de Christopher Vogler son referentes cuando nos encontramos navegando las estructuras narrativas y arquetipos de personajes. Sin embargo, aunque el viaje del héroe expuesto por Campbell ha sido utilizado y es válido para la construcción de personajes femeninos y masculinos, debemos ser conscientes de que en la mayoría de las historias, la mujer emprende su viaje en un mundo de hombres. Por ello, la búsqueda de la propia identidad tiene una dificultad añadida, en la que la feminidad tiene siempre connotaciones negativas.

Maureen Murdock (pedagoga, terapeuta, artista y escritora) se basó en la teoría de Campbell para diseñar un esquema centrado en las mujeres protagonistas. En su trabajo como terapeuta de mujeres observó en ellas una pauta de insatisfacción constante por los éxitos profesionales, que describían como una sensación de aridez o vacío, de muerte espiritual, junto con la pregunta ¿para qué sirve todo esto?

En su libro Ser mujer. Un viaje heroico, Murdock inspira a millones de mujeres a lograr su propio viaje mítico. Si aplicamos los principios a la escritura, nos damos cuenta que el viaje de la heroína es más parecido a un viaje interior, en el que la mujer forma su identidad individual y social. Si el viaje iniciático del héroe masculino es un descubrimiento, el femenino es un re-descubrimiento y no la búsqueda de algo nuevo en lo que convertirse. La heroína avanza hacia algo que ya ha sido, y todavía es en esencia, pero que ha olvidado o ha tenido que esconder.

El viaje de la heroína permite que nuestras protagonistas tengan su propia evolución y que no sigan los patrones pensados para los hombres (como es la teoría del monomito de Campbell), sino que evolucionen al abrazar su propia feminidad.

Al inicio de su viaje la mujer parte con el objetivo de afianzar sus características masculinas para vencer, ya sea el poder o el éxito profesional, que son elementos tradicionalmente relacionados con el padre. La protagonista debe lograr encontrar nuevos referentes, mujeres y no hombres, para descubrir su identidad.

Cuando la mujer se vuelve consciente de este viaje, puede decidir su destino, que es redescubrirse y conectar con su naturaleza femenina hasta alcanzar la plenitud personal.

Aquí te compartimos el camino de nuestra heroína:

  1. Rechaza su naturaleza femenina. El trayecto comienza cuando la mujer rechaza el concepto ligado a la feminidad: la pasividad, debilidad, inferioridad, emotividad e improductividad.
  2. Se identifica con una figura masculina. Para liberarse de la asociación femenina, la mujer se identifica con valores masculinos, con lo cual genera un desequilibrio interno.
  3. Cruza el umbral. Sin la seguridad del hogar, busca reafirmarse en lo masculino para ser reconocida por lo masculino. En el mundo interior, su tarea involucra superar los mitos de dependencia, la inferioridad femenina o déficit en pensamiento y amor romántico. La mujer busca sobrevivir.
  4. Ilusión del éxito. Es reconocida por el mundo masculino y cree que ha conseguido sus logros, pero no se siente satisfecha. La heroína ha estado trabajando para establecer su identidad en el mundo exterior. Aunque haya logrado sus objetivos, puede experimentar una sensación de Aridez Espiritual.
  5. Muerte. Sentimiento de traición hacia sí misma y hacia su género. Ha sacrificado su alma y corazón. Ha perdido la diosa. Ella se siente oprimida. Se ha abandonado a sí misma y no sabe qué lugar ocupa.
  6. Iniciación y descenso a la Diosa. Aparece una deidad femenina, gurú, conector ético y profundo que le dice que la forma de salvarse no es por lo masculino y debe conectarse con ella misma. Sucede la anagnórisis donde resignifica todo.
  7. Gracias a que la diosa ha descendido y se reconecta con lo femenino. Empieza su viaje de regreso. Ya no sentirse débil por ser femenina.
  8. Curando la herida entre madre e hija. Acepta a su madre por ser madre aunque no esté relacionado con lo que ella quiera ser. Debe encontrar el amor con su madre sin la maternidad.
  9. Curar la relación con lo masculino. No tiene que perder su parte femenina para convivir con lo masculino.
  10. Dualidad. Equilibrio. Ayudar a otras y otros a comenzar su camino hacia el viaje de la heroína. Su liderazgo y forma de resolver los conflictos, será desde el entendimiento y no desde la violencia.

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